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“El grooming es la antesala para otros delitos como la pedofilia y la trata de personas”

“El grooming es la antesala para otros delitos como la pedofilia y la trata de personas”

El ciberespacio puede ser una amenaza para niños y adolescentes como sucede con el grooming o ciberacoso, un delito cada vez más frecuente en las redes sociales y en los juegos online. ¿Cuál es el perfil de los acosadores? ¿Cómo prevenirlo y detectarlo? Las recomendaciones de Ana Carolina Bulacia, referente en Tucumán de la ONG Mamá en línea.

Las calles tucumanas se han poblado de afiches que muestran a un adulto sombrío con un celular en las manos que se hace pasar por un niño de doce años en las redes. La imagen que interpela a los transeúntes es parte de una campaña del gobierno provincial para concientizar sobre el grooming ¿En qué consiste este delito que acecha cada vez más a los más chicos en el ciberespacio? Se trata del acoso por parte de un mayor a niños y adolescentes valiéndose de los medios tecnológicos para vulnerar su integridad sexual. “La gente por lo general ni sabe que es un delito, cree que recién lo es una vez que se consuma un secuestro o una violación”, explica Ana Carolina Bulacia Márquez, coordinadora en Tucumán de la ONG “Mamá en línea”, que desde hace varios años trabaja en la prevención de estos casos. ¿Cómo resguardar a los niños de esta amenaza? Lo que todos los papás y las mamás deben tener en cuenta. 

 

“El grooming es la antesala de muchos otros delitos como la pedofilia, el abuso infantil y la trata de personas. Si nosotros logramos prevenir el grooming, podemos prevenir las redes de pedofilia y de trata”, explica Ana Carolina la importancia de prestar atención a estos casos de acoso que, a partir de 2013, están tipificados en Argentina como delitos penales por la ley 26.904 y establecen penas de entre seis meses y cuatro años: “Antes no existía una figura que encuadre el acoso por internet como un delito. El grooming tiene que ver con el engaño y la manipulación de un adulto mediante un perfil falso en las redes sociales o bien que se presenta con su propio perfil y le hace propuestas indebidas a un niño o adolescente. Ese tipo de acosador busca imágenes o videos que generan otros delitos: el sexting (envío de mensajes sexuales, eróticos o pornográficos, por medio de teléfonos móviles) y la pedofilia”. 

 

La abogada y docente advierte que no es necesario que exista una propuesta sexual concreta por parte del adulto: “Si hay charlas incómodas, eso ya es ciberacoso y constituye un delito”.Otro de los lugares comunes es que estos casos de acoso se producen exclusivamente a través de las redes sociales como Instagram y Facebook, sin embargo, también se generan en otras aplicaciones y juegos online como el popular Fortnite, o la red Habbo, destinada a los usuarios más jóvenes.  Otro caso particular es el Hentai, vertiente del animé oriental de contenido para adultos: “En las redes hay muchas páginas de Hentai que, en realidad, son portales de pedofilia donde hay pornografía infantil”. 

 

“A veces dejamos que nuestros hijos pasen horas y horas solos conversando a través de las redes con desconocidos”, alerta Bulacia Márquez. Entre los acosadores que acechan a los niños en el ciberespacio, según explica, se distinguen tres tipos: el acosador específico que lo que hace es captar al menor y le hace una propuesta concreta para que le envíe imágenes o videos, o bien, para tener un encuentro sexual. El acosador oportunista que no necesariamente entabla una relación con el menor a través de las redes, sino que buscan material en portales de pedofilia o en aplicaciones donde saben que encontrarán menores. Por último, el llamado “groomer”, el acosador que busca establecer una amistad con el menor, estudia su perfil y, finalmente, los contacta. Este tipo de acosadores suele actuar en cuatro fases identificables: el contacto (cuando busca y se comunica con el menor), fidelización (explora los miedos, problemas y vulnerabilidades del menor, lo aconseja y lo apoya hasta convertirse en una especie de mejor amigo), manipulación (empieza a pedirle cosas indebidas que no entran dentro del convenio de amistad como charlas de contenido sexual, fotos y videos) y, por último, acoso (cuando el menor ya le dio toda esa información y el adulto lo extorsiona y amenaza con compartir las charlas o los videos). 

“Si un niño sufre el acoso no tiene la tendencia a manifestarlo porque quizás ya compartieron imágenes o tuvieron charlas subidas de tono y eso lo avergüenza”, cuenta la docente ¿Cómo advertirlo entonces? Los menores pueden dar distintas señales que pueden ser advertidas por sus padres como bajar el rendimiento escolar, volverse introvertido y manifestar un cambio notable en su personalidad. “Si el niño está exponiendo que hay persona que trata de contactarlo por las redes, es importante no insultar a esa persona, sino ver lo que está pasando y hacer capturas de pantalla. En Tucumán hay una división de delitos informáticos o pueden dirigirse al ministerio de seguridad de la provincia. Si los bloquean, se quedan sin pruebas para hacer la denuncia”, advirtió. 

 

¿Cuáles son las precauciones que se pueden tomar para que los menores no estén al acecho de estos acosadores? Uno de los aspectos fundamentales es el diálogo entre los adultos y los menores: “El diálogo con los chicos es fundamental, no tener temas tabúes porque sino a los chicos les va a dar vergüenza hablar con sus padre, si queremos prevenir, es importante llamar a las cosas por su nombre: decirles que existe la trata de personas y la pedofilia. Además, tratar de que si yo le voy a regalar un dispositivo, darle instrucciones de buen uso”. Otra de las recomendaciones es tener la computadora en un espacio de circulación del hogar, como el living, eso sí “sin perseguir ni ser paranoico”. 

 

“Tanto los menores como los adultos tienen que entender que hay cosas que no se pueden compartir en las redes. A las imágenes o videos una vez que yo los comparto ya no hay vuelta atrás, el modo de privacidad de Facebook no es seguro. Es importante que las imágenes no tengan que ver con situaciones de semidesnudos o en lugares específicos que brinden información, no dar datos, ni subir fotos de los chicos con el uniforme del colegio o en el frente de sus casas”, explica Ana Carolina Bulacia que indica que en la red social Facebook hay alrededor de un 40% de perfiles falsos. Hay diferentes métodos para identificarlos: generalmente las fotos de perfil no son de la persona, sino de animales o personajes famosos, no comparte fotos personales en su galería y, por lo general, tiene poca cantidad de contactos. Otros recursos es ver si tiene amigos en común o si en su muro las publicaciones que hace no dan cuenta de su vida ni de sus actividades, sino de temas generales y triviales.

 

En Tucumán, la fundación “Mamá en línea” cuenta con alrededor de 15 participantes y viene desarrollando distintas actividades de prevención y concientización acerca de esta problemática como charlas y disertaciones; todas tareas para que los padres estén alertas respecto a las amenazas que acechan a los más chicos en el ciberespacio. 

 



Fuente: https://www.eltucumano.com/noticia/actualidad/259889/grooming-antesala-para-otros-delitos-como-pedofilia-trata-personas